Hay dos clases de envidia, exactamente como hay dos clases de colesterol.
Como el colesterol "malo" (LDL), la envidia mala, producto del rencor o frustraciones propias: nos enferma constantemente cada vez que alguien triunfa, y acaba por enfermarnos el alma y el hígado, pues nos mantiene de mal humor y frustrados.
En cambio, el colesterol "bueno" (HDL), la envidia positiva que hace que el individuo que la siente, quiera imitar al envidiado, por esperanza o por méritos. Este es un sentimiento positivo, o sea que no frustra, sino que de alguna manera invita al individuo a mejorar; nos mantiene vivas las esperanzas y el optimismo que nos ayudan a triunfar en el futuro.
miércoles, 13 de julio de 2011
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Buena comparación!
ResponderEliminarEs bueno siempre mantener un balance, tanto con la salud como con las emociones!